La inclusión desde la Infancia

En Junio de 2017 la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias a través del proyecto Enlaza dio luz verde al proyecto de Innovación Educativa propuesto por nuestra compañera Silvia “La promoción desde la Infancia: de los primeros signos del nido a la inclusión en el aula Infantil” 

El proyecto surge de una experiencia profesional concreta. Tras varios años como mediadora de niños sordociegos en dos aulas de infantil, la demanda por parte de maestros y educadores del CEIP y  del Centro Infantil respectivamente, en cuanto a formación en la comunicación y elaboración de materiales universales, accesibles para todos los niños del aula sin necesidad de diferenciación, fue una constante. Esto hizo que organizáramos grupos de trabajo con los docentes durante esos años 2014-2016 y que pudiéramos llevar a las aulas de infantil las propuestas metodológicas pertinentes. En cada sesión de trabajo se ponía de manifiesto la necesidad de formación en este sentido entre los maestros y educadores de infantil. Volver profesionalmente a la docencia de futuros Educadores Infantiles este 2017 nos da la oportunidad de introducir una mejora educativa en este sentido, trayendo la experiencia profesional al aula para enriquecer su formación, que en definitiva es de lo que se trata.

Que los rincones de las aulas de los niños de 2 y 4 años fueran totalmente accesibles desde el momento de su diseño, que las canciones propias de las rutinas estuvieran adaptadas para todos y el bilingüismo (lengua oral-lengua de signos) fuera una realidad inclusiva en el día a día nos hizo darnos cuenta de lo ventajoso que sería comenzar este trabajo incluso antes de los tres años. Investigando sobre ellos encontramos las siguientes afirmaciones:

 

  • El aprendizaje de signos en los bebés, tanto oyentes como sordos, hacen que las mínimas interacciones comunicativas sean más tempranas, disminuyendo así su frustración comunicativa. Este aprendizaje de la lengua, sea oral o signada, se adquiere por imitación en la interacción social (que a tan temprana edad viene dado de su entorno más cercano –familiar y educativo)
  • Desde un punto de vista fonoarticulatorio los bebés no están preparados para articular los fonemas, pero sí a través de la motricidad fina, a hacer algunas configuraciones y movimientos repetitivos (sus primeros signos) puesto que el desarrollo motor precede al desarrollo verbal. Los signos son fáciles de aprender y de usar tanto por niños como por adultos: Existen estudios sobre la adquisición del lenguaje que apoyan científicamente el hecho de que los bebés tienden a reproducir sus primeros signos o gestos simbólicos antes que sus primeras palabras.
  • Además los signos de la lengua de signos, gracias a su alto grado de iconocidad y por su naturaleza visogestual, favorecen la destreza motriz, el desarrollo de la coordinación óculo manual, además de la inclusión de cualquier niño con discapacidad auditiva en su entorno escolar.

Así que ¿por qué no comenzar entonces con esta propuesta lo antes posible?  Los educadores infantiles son los primeros profesionales en la vida escolar de un niño, y tal y como establece el curriculum en su perfil profesional podría abarcar hasta los seis años de edad. Desarrollar un programa de formación para ellos, que abarque su intervención  de los 0-3 años es lo que proponemos.

Pero además de enseñarles signos a bebés y niños oyentes, y trasladar esta propuesta formativa a las familias de los mismos, en el aula de infantil podremos crear materiales sensoriales y accesibles universalmente para que sirvan de eje vertebrador de la propuesta, por lo tanto:

  • En coherencia con la enseñanza de los signos tendremos que tener el ambiente preparado para su práctica. La adaptación de los rincones del aula o, en su defecto, de los espacios en donde se organizan las rutinas, y la adaptación al contenido de las mismas, sirven como experiencias cotidianas que colaboran al  proyecto.

Este proyecto propone una mejora educativa e innovadora en la medida en que desarrollemos estrategias inclusivas que favorezcan la comunicación y la interacción de los bebes y niños, según la etapa del desarrollo en la que se encuentren (0-3 años/3-6 años), sean oyentes o sordos.

Por último, en palabras de Gerardo Echeita (hablando de las personas con diversidad funcional) leemos “Cuando el entorno social que les rodea se hace accesible, se muestra respetuoso con su diferencia y se moviliza para prestar los apoyos que cada uno precisa, la discapacidad se diluye y tan solo nos encontramos con personas, sin más, que pueden desempeñar una vida autodeterminada y con calidad” (Acosta, 2003) Para que ello sea una realidad en este contexto contamos en España con la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lengua de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas.

Sensibilizar a la mayoría para descubrir la riqueza de la minoría.

 

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