Extracto entrevista a Helen Keller -1916

Compartimos una muestra de las traducciones que nos traemos entre manos, que estarán dentro del próximo libro ¡¡Animamos a su difusión!!

Extracto de la entrevista a Helen Keller por Bárbara Bindley, publicada por New York Tribune en 1916

 “Durante un tiempo estuve deprimida” -su voz se entristece- “pero, poco a poco recobré la confianza y me di cuenta de que lo asombroso no era que existiese una realidad tan mala sino que pese a ella la humanidad hubiese avanzado tanto. Y ahora yo estoy en la lucha para cambiar las cosas. Puede que sea una soñadora, ¡pero los soñadores son necesarios para que las cosas se hagan!”su voz es casi un chillido de triunfo y su mano encontró y apretó mi rodilla en vibrante énfasis.

“¿Y, te sientes ahora más feliz que en el maravilloso mundo en el que soñabas vivir?” Pregunté.

“Sí”, contesta firmemente con una voz que va a tropezones. “La vida real, incluso cuando es más triste, es mejor que la ilusión”. (Esto dicho por una mujer para la que parecería que todas las cosas de la tierra no son más que eso.) “Las ilusiones están al capricho del soplo del viento. La verdadera felicidad debe venir de dentro, de un objetivo fijado y de la fe en nuestros semejantes. Y de eso tengo más de lo que nunca antes tuve.”

“¿Y todo esto vino después de que dejases la universidad?, ¿no aprendiste nada de esto en la universidad?”

“No” -una enfática, triunfante, casi terrorífica negación- la universidad no es lugar al que ir a buscar ideas. “Yo pensé que iba a la universidad a ser educada.” continuó mientras se serenaba y reía con más calma. “Soy un ejemplo de la educación que se ha impartido a las actuales generaciones. Se trata de un callejón sin salida. Las escuelas parecen amar el pasado y vivir en él.”

“Pero, usted sabe, ¿verdad?” intervine en favor de Msr. Macy “que las intenciones de sus profesores eran de lo mejor.”

“Pero no significaron nada,” contestó. “No me enseñaron cómo son las cosas, nada sobre los problemas vitales de la gente. Me enseñaron sobre el teatro griego y la historia romana, celebraban los logros de la guerra en vez de los de los héroes de la paz. Por ejemplo, dedicaron una docena de capítulos a la guerra mientras sólo unos párrafos a los inventores, y es éste sobre énfasis de las crueldades de la vida el que alimenta un ideal equivocado. La escuela me enseñó que era más correcto ser Napoleón que crear una nueva patata”.

Charles Chaplin y Helen Keller en 1916

Charles Chaplin y Helen Keller en 1916

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